Saco Oliveros

Descentralizado

En Alianza la gloria está de vuelta

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Por: Daniel Lazaro Rojas.

La palabra “campeón” le fue esquiva a Alianza Lima por una década. Muchos episodios llenos de tristeza, duros, complicados, momentos en los que se tuvo que soportar críticas, burlas, pero precisamente fue ahí donde la familia blanquiazul aferrada al amor que le tiene a su equipo le hizo frente a cada ataque, derrota o desilusión. No fue fácil. El camino costó siempre.

Pablo Bengoechea, qué tipo, un grande, no solo por lograr el objetivo, el uruguayo es humilde: “El mérito es de los jugadores. Es de ellos”.
Matute era una caldera, marco imponente, pero en el verde se sufría. El gol se hizo esperar. Vino en la segunda parte, desde el banco, de los pies de quienes pocos confiaron. Sí, Gabriel Leyes. Dos goles. El campeonato para Alianza.

La afición enloqueció, la locura y la pasión desbordaban y se percibía un ambiente sensacional. Leao Butrón es responsable de este logro. Convivió con la excelencia y brilló. Aguiar fue el goleador, es el jugador que nunca debe faltar en un equipo. ‘Cachito’ Ramírez, el fútbol de Alianza, Cruzado, Hohberg, Ascues, Godoy, Araujo, Quevedo, Pacheco, todos.

Cuando Leyes anotó el segundo gol, Matute explotó y en las tribunas se apreciaban miles de rostros emocionados, llorando de felicidad. En la cancha los héroes blanquiazules también lloraban abrazados.

Hay algo que unifica, que junta, una conexión, factor importante en este título. Le ganó al juego bonito, le tiró una cachetada a las estadísticas, exterminó burlas, se alió con la excelencia y enloqueció a su gente: “El corazón de Alianza Lima”. Sí, también logró el tan anhelado campeonato.

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