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Opinión

¡EL CORAZÓN DE ALIANZA LIMA!

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Escribe: Daniel Lazaro Rojas (@DanielLazaro26)

Lo ocurrido ayer en Matute fue un episodio de mucha emoción, algarabía, adrenalina y sobre todo sentimiento. Por ello, en los pasillos del Alejandro Villanueva, tras más de 10 minutos de culminado el partido se coreaban cánticos, se observaban abrazos, los hinchas se decían con el rostro empapado de sudor: “He llorado en el tercer gol”.

San Martín golpeó rápido, Cáseres anotó el primero del partido en el momento de mayor desconcierto del cuadro blanquiazul. El estadio lucía un marco impresionante y la afición aliancista se metió en el encuentro. Aunque, Alianza tuvo chispasos de buen fútbol y generó algunas situaciones, la pelota en el piso, posesión y juego siempre fue del cuadro ‘santo’. Sin embargo, el equipo de Bengoechea tuvo corazón y eso aunque algunos lo menosprecian, en el futbol vale y te puede llevar a liderar el Apertura.

Tras algunos intentos llegaría la igualdad. Falta a Hohberg dentro del área. Penal. Aguiar marcaba y sur junto a las demás tribunas explotaban. En el segundo tiempo, Bengoechea decidió el ingreso de Quevedo y si bien el conjunto íntimo mejoró y tuvo algunas ocasiones, la constante del primer tiempo se mantuvo. En el momento más duro del duelo, San Martín volvió a golpear. Succar de Penal ponía adelante a la visita.

Erinson Ramírez y Marina también ingresaron. Pero, Alianza y su gente despertaron, existía una conexión y ayer se evidenció una vez más. Por arriba ganó Godoy, era el empate, minuto 83. Matute estalló, era el desahogo, la ilusión se encendía y se presagiaba que algo más pasaría. Alianza con ganas y corazón fue para adelante, a ganar el partido.

Cuando el mismo ya moría, el estadio se lamentaba los goles errados por Aguiar y Hohberg tan solo minutos antes. Era el último balón, el mismo fue lanzado al área, una vez más el uruguayo Godoy ganó por alto, convirtió y le dio la victoria a todo el pueblo blanquiazul. Locura y emoción porque muchos gritaban y a la vez lloraban, otros saltaban abrazados. En el campo, entre lágrimas, Gonzalo Godoy apenas caminaba y todos sus compañeros lo arengaban. Matute retumbaba y era testigo de una noche que se debe tener presente siempre.

Premio para Alianza Lima. Justo. Se puede jugar bonito y tener posesión, pero si no existiera corazón no se vivirían episodios así, no se ganarían partidos así, no se podría estar tan cerca de ganar el Apertura. Ante San Martín, Alianza tenía que ganar, sin importar las bajas, sin escuchar las críticas, sin caer en la ansiedad. Al final, queda claro que el corazón de Alianza Lima superó al juego bonito.

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